una de fantasmas...

Casi al oscurecer D y yo paseabamos a la gorgona intranquilamente, porque parecía no querer llegar al parque (uno de sus sitios favoritos). Llegamos al fin, y a lo lejos en el área de juegos, vimos como se columpiaban fuertemente al parecer niños, pero al encontrarnos de frente con los asientos cuál fue nuestra sorpresa:


no había nadie y dos de los columpios se balanceaban con una fuerza inusitada, mientras que los dos asientos restantes permanecian en una quietud absoluta


ñaca ñaca


volvimos a la casa y sólo asi la gorgona se calmó

...

Comentarios

Yan ha dicho que…
merde!
qué miedo
sobrevivieron

saludotes
malaika ha dicho que…
jajaja, neto que paso...

Abrazos de ambos
Luis Jimenez ha dicho que…
orale, que loco, para la otra confia en gorgona y huye del lugar ;)

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