noticia tristisima

Carlos Montemayor está muy grave, uno de los pocos intelectuales orgánicos ligados a la izquierda que hizo un gran trabajo academico y social, valdría la pena retomar su obra y no olvidar pase, lo que pase
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La Jornada reproduce un fragmento de lo que será su nuevo libro: "La violencia de Estado en México" y ahi va:

Hace tiempo me propuse escribir estas páginas para realizar un balance de ciertos temas de los que me he ocupado desde hace años: la violencia de Estado, la represión de movimientos sociales, la contrainsurgencia, la participación recurrente y violenta de algunas figuras políticas. Me pareció oportuno aventurar este balance porque ahora hay una amplia gama disponible de información militar, fílmica, periodística e historiográfica sobre los conflictos de la segunda parte del siglo XX en México y porque han aparecido numerosos libros con memorias y testimonios personales que arrojan luz sobre los movimientos.

Antes y después de 1968, el primer ensayo de este volumen, en muchos sentidos parte y continúa los análisis fundamentales de Rehacer la historia. Cuando escribí este libro, en 1999, trabajé con los documentos personales del general Marcelino García Barragán publicados por Julio Scherer García y Carlos Monsiváis en Parte de guerra, con 30 documentos que el gobierno de Estados Unidos desclasificó en septiembre de 1998 y con el análisis del material fílmico que realizamos en los estudios del Canal 6 de Julio, Víctor Mariña, Carlos Mendoza y yo. La información disponible ahora es más abundante. La línea de esta nueva investigación sigue las rutas paralelas, no vinculadas orgánicamente, del movimiento de 1968 y de las organizaciones guerrilleras anteriores y posteriores a ese año y a 1971; también, sigue la ruta de la conjura comunista internacional como versión oficial del gobierno mexicano y el intento del otrora presidente Luis Echeverría por desplazar a Fidel Castro como figura fundamental de las reivindicaciones sociales en Latinoamérica. He publicado algunos pasajes de este ensayo en el periódico La Jornada y en la revista Proceso. Una parte inicial la entregué a Salvador Martínez della Rocca, el Pino, para una edición conmemorativa sobre el movimiento estudiantil: Voces y ecos del 68, publicada por la IV Asamblea Legislativa, el Gobierno del Distrito Federal y la editorial Miguel Ángel Porrúa.

Los dos ensayos subsecuentes reunidos aquí fueron motivados por invitaciones de El Colegio de México. El primero, La violencia de Estado en los movimientos sociales mexicanos del siglo XX. Notas preliminares, formó parte del proyecto Violencia política en España e Iberoamérica en el siglo XX, congreso que el Centro de Estudios Históricos organizó en 2008 convocando a historiadores de varios países de Europa y de América Latina. Por limitaciones de espacio, entregué al Centro de Estudios Históricos una versión reducida; aquí se publica la versión completa. Varios pasajes los publiqué en La Jornada y en Proceso.

Debo aclarar que me basé en este ensayo para preparar el peritaje La violencia de Estado en México durante la llamada guerra sucia del siglo XX, que entregué a finales de junio de 2009 a la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. El peritaje forma parte de la documentación entregada a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a propósito del caso de la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco. Este caso constituye el único, hasta ahora, al que la CIDH ha dado entrada y que se relaciona con la represión militar que asoló la sierra de Guerrero por el alzamiento de Lucio Cabañas.

En septiembre de 2008, el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México nos invitó a un grupo de investigadores mexicanos a participar en un encuentro programado para julio de 2009 sobre el tema La seguridad de México en el siglo XXI. Yo me ocupé de las tareas de inteligencia frente a los movimientos guerrilleros; retomé y desarrollé algunas de las ideas que había planteado en trabajos anteriores y, particularmente, me detuve en ciertos datos fundamentales que persuadieron a la Comisión de Mediación entre el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) y el gobierno federal a disolverse el 21 de abril de 2009. Esta secuencia explica de manera suficiente la negativa del gobierno federal a esclarecer la desaparición forzada, ocurrida en mayo de 2007, de los militantes eperristas Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez.

Muchos amigos me han ayudado a preparar este libro. Con documentación y testimonios, aportados generosamente, Ángeles Magdaleno, Carlos Mendoza y Severiano Sánchez. Con su lectura cuidadosa y sus señalamientos, Julio Scherer García, Julio Scherer Ibarra, Ariel Contreras y Jesús Vargas.


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